Qué manera más complicada la que desarrollé para poder terminar algo, no podría estar más confundida con esa suma desordenada de actividades que finalmente definen lo que es mi proceso creativo. Ayer terminé de escribir algo que empecé hace meses y terminé una ilustración con un nombre particularmente hermoso y divertido. Ahí les dejo todo porque mi mente es un triángulo isósceles y debo ir a atender esas ideas.
"Lepidóptero de esófago abdominal"
collage/papel
2014
Breve
A solas copiabas mis
mariposas,
afuera frenaba un auto
forzadamente.
Recuerdas que a mí me
gusta ver a las personas,
no sólo esos tacones
rasgados de mujer
y los intentos vagos de
honesta tristeza.
Yo soy el relámpago corto
en tu mano;
te ahogaste en tu propia
lluvia.
La seda entre tus manos
se volvió irracional y
no aprendiste a
olvidarme;
los descansos en el viaje
nunca se olvidan,
perpetuados con una
ternura luida .
Soy yo la luz roja.
Junto a ti todo era
impreciso, quizá hasta indiferente.
Insistías.
Nunca te gustó ser breve,
eso era lo que me molestaba.
Hasta ese punto yo ya
había considerado intolerable esa manera.
Esa manera automática,
voluminosa y displicente de amor.
A contraluz, meteoros de
agua blanca, eso es la lluvia lenta.
Esta sí es la hora, la
hora en la que invariablemente te quiebras.
La mente es el monasterio
de la nada.